El pasado sábado 15 de diciembre algunos vecinos de Secastilla y otros venidos de La Puebla de Castro respondimos a una convocatoria hecha a través de la página de Secastilla en Facebook para ir a limpiar el entorno de la ermita de San Martín, y de paso hacer un almuerzo de convicencia. Curiosamente cuando llegamos allí descubrimos que se cumplían seis meses de la llegada de Cristian a San Martín. Muchos ya habréis oído hablar de él. Llegado desde Barcelona hasta Panillo atraído por el templo budista hace varios años, decidió buscar un lugar donde retirarse y practicar la meditación. Tras consultar en varios municipios dio al fin con nuestra ermita, en la que encontró la paz y la acogida necesarias para desarrollar su proyecto. Tras pedir los permisos pertinentes a las autoridades eclesiásticas y civiles, se instaló por fin a comienzos del verano.

Cristian aprendió a meditar con su padre, quien le inició en esta práctica a la que ahora dedica nueve horas diarias. A pesar de esta disciplina casi monacal, siempre está dispuesto a recibir a cualquier visitante e informar sobre el entorno o sobre su propia práctica con la meditación.

Además de rebosar calma y sosiego, Cristian tiene un gran sentido del humor, y una gran determinación. Ha habilitado un pequeño espacio cerrado en el interior de la ermita para resguardarse del frío, pero hasta nuestra visita aún no había tenido necesidad de encencer la estufa, como él mismo manifestaba.

Os dejamos con algunas de las fotos de nuestra excursión, y os animamos a que sigáis visitando nuestro rincón favorito en la sierra del Torón.

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